Bien, después de este pequeño paréntesis, caracterizado por el ColegadelaVega quejándose por todo otra vez, volvemos a las crónicas sin pausa. Que hay faena pendiente...
-Fecha:: Sábado 10 de mayo de 2008.
-Hora: Con retraso. Empezó pasadas las 23:30
-Lugar: Sala La Telonera, Armilla.
-Precio: 12 €, si mal no recuerdo.
-Fotos: Hay imágenes de aquella noche. Las de Crom XXL, las he sacado de su propia página. Y las de Uzzhuaia, estaban en Indyrock.
-Vídeos: Hay uno. Es de los Crom, y lo han subido ellos mismos. La realización es prácticamente profesional.. Ya veréis, ya.
-Casi se me olvida... hacer esta crónica, oye.
Otro solitario sábado, víspera de una jornada de trabajo, en el que voy en busca de la música, que me espera en alguna parte.
No fue esta una noche con demasiada anecdótica. Quizás, que llegué a las 11 y algo, temiendo perderme el principio de los Crom, y con las prisas quise entrar del tirón, obviando el pago de la entrada. De haber estado un poco distraídos los de la puerta, ni se habrían cuenta.
La sala estaba batsante vacía, el escenario preparado, y sobre él, una gran sábana de Uzzhuaia. A los pies, un llamativo cartel de los Crom, combinando un fondo azul con un color rosa chillón, para la grafía y por supuesto, para los labios de la rubia. Puro efectismo visual.
Como parecía que ya empezaba la cosa, fui en busca de mi lugar habitual, es decir, entre las columnas, envuelto en tinieblas. Crom XXL, ese grupo que invoca al dios de Conan para enloquecer a las hembras, se enfundaba las guitarras y se ajustaba los machos, para comenzar su recital de hard-heavy mayoritariamente ochentero de versiones y temas propios que recrean a la perfección el ya histórico glam. ¡¡Tantas películas de acción de mi infancia, me vienen a la memoria con títulos como Qué queréis, o Moriré...!! Qué época aquella... y ¡¡tantas maneras diferentes de cantar The final countdown, cuando ni siquiera sabíamos inglés!!
Aunque el panorama estaba casi desierto, eso les daba igual a ellos. Arrastrados por la desvergüenza del cantante-viajero del tiempo Pablo Cordón, que no para hasta hacernos cantar los estribillos, y que a lo largo de la noche mantuvo una tórrida relación con el pie de micro, bailándolo entre sus vaqueros rotos (llegamos a ver como unas veinte o treinta posturas). Últimamente, siempre que veo a esta banda, es en salas poco concurridas, pero a cada vez me transportan muy lejos de donde estemos.

Había un par de personas grabando toda la actuación, con cámaras de las grandes y gordas, con pinta de buenas. Así que no me ha sorprendido encontrar en el tubes, este estupendo medley de Love & Hate + Mide tus palabras, dos temas propios que ellos fusionan la mar de bien. Podéis verlo a continuación.
Otra de sus canciones fue Mala Reputación (no confundir con la de Loquillo). Y el resto fueron versiones, como la legendaria Born to be wild, de Steppenwolf, Long Live Rock & Roll, de Rainbow, o I Want it All. Esta última la conozco bastante bien, quizás desde los 8 o 9 años, porque está en el Miracle, uno de los pocos discos completos de Queen que haya tenido nunca. Esto despertaba mi curiosidad, ya que en un momento dado la canción cambia radicalmente de onda. "¿Cómo les saldrá?", me preguntaba. Y les salió de lujo; hasta creo que al final la alargaban un poco.
A modo de interludio, el vocalista se retiraba, y el resto del grupo atacaba con Surfing wit the Alien, uno de los títulos más conocidos de... Joe Satriani, al que sorprendentemente yo había visto sólo una semana antes. Un reto a la medida del gran guitarrista Germán Valor.
Aunque tuve que cambiar de posición y acercarme hasta el otro extremo, donde él estaba, para poder escucharle en condiciones... Porque lo cierto es que el grupo estuvo inexplicablemente mal sonorizado, y un par de fuentes necesitaban más potencia (y esa guitarra era una de ellas). Si bien es cierto que tocaban con su propio equipo, pero no creo que eso fuese tan grande limitación.

Terminaron el repertorio con Heavy Metal, y me quedó en el cuerpo una sensación de disfrute, y en la memoria una serie de circunstancias curiosas. Como por ejemplo, que estaba yo equivocado, ya que no es el bajista (y ex-cantante) quien hace los coros, sino que son los dos guitarristas. Y bastante bien, además -por ejemplo en Moriré-. Esto no es lo único que hacen, porque en el plano físico son bastante activos, y a cada rato están bailando espalda contra espalda con el cantante.
Por otra parte, se me quedó la mosca detrás de la oreja, con "aquello tan raro que se le oía al batera de vez en cuando". Más tarde resolvería la intriga...
Bueno, y por supuesto, no pude dejar de reparar en las fans femeninas, que siempre aparecen para ver a los Crom. Aunque estemos cuatro gatos. Menos mal que aún quedan chicas con buen gusto... hasta el punto de que, he podido saber, una de ellas se ha tatuado Crom XXL en un pecho. ¡A mí me da el infarto!
Los enormes amplis se encendieron por fin, aparecieron dos o tres personas más, y se dejó ver alguna camiseta de Uzzhuaia, y estos comenzaron su actuación. Ahora, curiosamente, la sonorización era irreprochable.
Son una banda valenciana de cinco miembros, que data de los 90, y que practica un hard rock en castellano de esa misma época. Suena muy contemporáneo, un tanto descafeinado, como Sober pero más rápido con tintes más comerciales. La imagen del grupo es inesperadamente heterogénea, para tíos que ya deben ser más que treintañeros. A saber: tienen a un emo, a un Krilín, y a un jeviata de toda la vida, mientras que el cantante parece Kurt Cobain que se ha ido de bodorrio.
Tengo entendido que en otro tiempo, este grupo hacía versiones.Ahora, tienen un extenso setlist propio que llevan allí donde van, igual que también llevan el stand de merchandising. Las canciones están muy bien acabadas y arregladas, de manera demasiado ortodoxa, diría yo, y la interpretación refleja la experiencia de los músicos. Aunque las melodías me parecían más bien suaves y previsibles; no le encontré el alma a la mayoría de los temas, y me fueron pasando uno tras otros. Los mejores, tal vez el primero y el último, Baja California y Nuestra Revolución respectivamente (éste en concreto es muy bueno e hizo vibrar al escaso público, aunque no le veo sentido a la letra; lo de la palabra "revolución" ya parece un recurso comodín). Y además de estos, por supuesto, me gustaron las dos baladas que tocaron a mitad del concierto, con teclado incluído; creo que una de ellas era La Otra Mitad.
Uzzhuaia es un buen grupo de rock, que me gusta precisamente por eso, por el género que abordan. Pero a la hora de la verdad, me resulta un tanto anodino porque, en los últimos años, uno puede haber escuchado o haber visto tocar a decenas de grupos que hacen algo parecido. Los hay a patadas.
Sin embargo, en comparación con CROM XXL salen perdiendo, por la personalidad que atesoran los granadinos, cuya apuesta es mucho más arriesgada, porque ya no se estila.
En realidad, lo bueno de Uzzhuaia es que me sirvieron como buena música de fondo para charlar con los propios músicos de Crom. Porque... sí, amigos, el ColegadelaVega se había dicho a sí mismo que tenía que conocerlos en persona, e incluso fue él mismo quien tuvo la iniciativa. Cosa que pocas veces se ha visto, a este lado del Pecos...
Y a pie de calle son tan simpáticos y efusivos como lo demuestran sobre el escenario. Sobre todo recuerdo haber hablado con el baterista Lolo y el cantante, Pablo, y a los cinco minutos ya me había quedado medio afónico... para que os hagáis a la idea del volumen al que sonaban los Uzzhuaia.
Así es como pude saber, entre otras cosa, que Lolo llevaba entre sus platos y parches... un cencerro, y era eso lo que me sonaba raro.
Con los años, esta página se ha convertido en otra manera más de conocer gente estupenda cada fin de semana, sin necesidad de emborracharse.
Y es algo que nunca dejará de sorprenderme.